lunes, 18 de julio de 2011

Cuentos de Eugenio Gato Rayo: El REGALO

Cuentos de Eugenio Gato Rayo: El REGALO

El REGALO


Lo mas triste de éste cuento,- además de la historia - es que lo mas probable que alguno de nosotros - con toda seguridad - lo vivirá de muy cerca, con las variantes propias de la vida de cada uno. A si que …. si eres muy sensible … mejor pases por alto este cuento …..

Fue para la pasada Navidad que los divisé caminando. De repente los vi, entre la muchedumbre ávida de encontrar un regalo especial, además de bonito, barato. Toda la gente iba en fila india, caminando entre los comerciantes ambulantes - como me sorprendí - me dediqué a observarlos, pero no me acerqué a saludarlos.
Me acordé de la anecdota que les conté en La Habana. A ella le hizo mucha gracia y se reía de cosas que antes la sorprendían, pero ahora ya no. Vivía por ahí, hacía mas de 10 años y estaba totalmente incluida en el que hacer de la privilegiada elite cubana de intelectuales del Partido. Lazarito, su esposo mulato, no estaba tan contento, que nos rieramos de los Cubanos.

Me llamó la atención que Sonia no hablaba, iba con la cabeza agachada mirando el suelo y sus pasos eran lentos y un poco torpes. Lazarito como que le iba tirando suavemente, pero se notaba que hacía fuerzas, ella se quedaba atrás. Su mirada, como que iba perdida en los coloridos y ruidosos juguetes, que animaban el suelo, que era la tienda, de los ambulantes.

Estabamos en su departamento en el Vedado ( Habana ) con un gran ventanal hacia el Malecón, con una gran vista a la Bahia. Habíamos conseguido unos helados de fresa en el Conejito, un lugar de encuentro en la Habana. Los estabamos disfrutando, con la hermosa vista de las olas al atardecer - Despues de recorrer la Habana Nueva ( fuera de los circuitos turísticos ) me senté a descansar en una Plaza pequeña, llena de cubanos conversando de todo, en amena y relajada charla. A las 3 de la tarde ,normalmente hora de trabajo ….una mujer joven le dice a la otra “ ayer me dolía la barriga, monté al camión y me fui al hospital, había dos doctoras, una prieta y una güera … pero ninguna pudo safarme del dolor de barriga …..es que no resuelven chica le dice la otra …. “

Primero pensé que iba mirando las ofertas navideñas en el en el suelo, había bailarines multicolores en miniaturas, perritos blancos ladrando que salían al encuentro, prendedores parpadeantes, …. pero no ...me pareció que iba mirando solo el suelo, tan indiferente a la gente que iba comprando y a las ofertas que todos iban disfrutando y curiosiando …....

Despues de la historia de la Doctora güera y la doctora prieta, nos vimos varias veces en su gran depatamento que tenía un enorme refrigerador General Electric de 1952 y un aire acondicionado que debíamos apagar, para poder oirnos, porque estaba muy ruidoso. Bueno ella ya hablaba muy fuerte (¿sería por el aire tan ruidoso ?). No, yo creo que ya estaba acostumbrada para hacerse oir, entre los cubanos. Ellos mantenían discusiones o conversaciones con varias personas a las vez, sin perder el hilo con ninguna.

Su mente era ágil y liviana, no se enfrescaba en conversaciones banales. Iba al punto y fuerte al tiro. Así se logró el respeto de sus colegas. Era ingeniero de profesión e interprete favotita de cuanta Peña se realizaba en la Habana. Así llegó a la elite política y llego a tener represenatacion en el Comité Central del partido, aun siendo extranjera.

Había partido al exilio muy joven, Ingeniero Civil recién egresada. Partió con su también joven marido. Entre peñas, trabajo y el calor humedo del caribe, perdió a su marido y depues se encontró con Lazarito, un carpintero de su trabajo. En la aparente igualdad del comité, a nadie le extrañaba.

Acá estaban ahora. Caminando de esta manera. Calmada e indiferente. Su marido tirándola suavemente de la mano. Quien lo hubiera creido. Un hombre tan rudo y poco letrado. Llevandala por la vida en un pais tan extraño y alejado.

No pude resistir seguirlos un rato. Si, eran ellos, la alegre pareja Chileno Cubana. Ella era mi jefa en el post grado. Hacía clases solo para doctorados. “ no puedo volver a Chile “ me dijo un día …. Imagínate yo casada con un negro y mas encima un Carpintero casi iletrado.... “ tu sabes como son los chilenos” . No sería capaz de dejarlo o llevarlo …

SONIA le grite desde la vereda del frente. Ambos se detuvieron al instante. Él con mirada sorprendida, ella con una mirada perdida. Le dije que me esperaran y crucé a saludarlos... Ella me miró sonriendo … yo la abracé tan alegre de verlos. Hola como estas ¿ cuando te viniste ? … ¿ de donde ? me dijo ... De la Habana pues … ¡ dejaste la fábrica el Comité ...el partido ! ¿ que partido ? … Lazarito me mira y encoge los hombros …. ¿ quien eres ? me preguntó ella …..

No estaba preparado par esa pregunta …. ¡ fui tu alumno en el Doctorado ! … nos juntabamos en el Departamento de Ustedes, a tomar helado de Fresa del Conejito en el Vedado.... Hola me dijo con una sonrisa dura - la que usaba en el trabajo - “ tus últimos reportes no me han llegado”... ja ja ¡ pero si de eso hacen tantos años ! le dije. Me miró como asustada, si claro .. No podrá aprobar, si no llegan a tiempo …. levantó la voz como enojada ….¿ pero quien es usted ? …. De ahí, le seguí la corriente y me dí cuenta que ella me observaba. Claramente no sabía con quien hablaba. Intentaba conversar normalmente, pero claramente no le resultaba.
Le pedí a Lazarito que me visitaran, le di un abrazo fuerte. El se sintió incómodo, parece que esos abrazos tan fuertes por allá no se estilaban. Pero sentía que en la profundidad de sus ojos muy negros, algo necesitaba.

Debía devolverles la mano, por las inolvidables tardes en las que salíamos a la terraza : con la brisa del mar, conversando y cantando, pasabamos los calores humedos y los apagones por sectores de la ciudad …. era el tiempo que llamaron “ Período Especial “ .

Nos hemos visto varias veces desde ese entonces. A veces su memoria está mas conectada. A veces recupera su sutil sentido del humor. A veces está de muy mal humor, como cuando estaba en la fábrica. A veces me reconoce como cara amiga. Otras veces me dice ¿ quie es Ud. ? Traen guitarras y organizamos una “Peña”. Tratamos de hacerla cantar, algo tararea, se le olvidan las letras. Ahora último se le olvidan las melodias. La otra vez dijo ¿ que es eso de una Peña ?. Casi no duerme, al menos de noche, duerme de día. No quiere cambiarse ropa dice que ya lo hizo.

Estan luchando con el alma y el bolsillo para no llevarla a un hogar. Lazarito dejó de trabajar para cuidarla. Está agotado, preocupado y triste. Es como una planta trasplantada de su hogar. Aprendió a cocinar, a llevar la casa, a hacer un presupuesto que estire la plata hasta fin de mes. Ha soportado el frío y la indiferencia. No tiene mas compañía que la mente perdida de Sonia. Ella es su hogar. Todo es hostil en su soledad.

La última vez que los visité me tenían un regalo, cuidadosamante envuelto en un papel ya usado. Antes de abrirlo supe lo que era. No te procupes Lazarito, no es necesario que me des un regalo. Es solo por nuestra amistad de largo tiempo.... pero queremos dejarte un recuerdo, me dijo … Sonia se va a un hogar … yo no sé .. no quiero llevarla .. pero no puedo con ella Chico … no puedo …. no duerme … no me reconoce … no sabe quien soy . me dice “que haces acá ... ándate que va a llegar mi marido” … Se me arranca y se pierde en la calle ….

Quédate con este recuerdo de nosotros .. ella ya no sabe usarlos … yo no tengo nada de valor para darte …. a ella le gustó mucho cuando se los regalaron … Lo abrí con mucho cuidado, no quería romper el papelito usado … era una caja dorada metálica .. con dos lapices dorados metálicos .. la caja estaba grabada ...“para la Maestra Sonia de su primer contingente de alumnos Rusos”. Los tenía como adorno en su escritorio del Vedado, yo los había visto un día y los habiamos comentado ….

Epilogo: la ultima vez que la visité en el hogar, le dije: “estas muy bonita” bonita bonita bonita bonita …... dijo y siguió repitiendo … bonita bonita bonita … Lazarito trabaja de nuevo como carpintero, la visita todos los días, me dijo que tal vez vuelva a Cuba … pero después que “pase algo”, el tiene el pelo motudo y blanco al igual que Sonia, blanco y liso … Ella era rubia cobriza y el de pelo negro motudo. Eran la pareja mas alegre en la Peña chilena en La Habana.

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